Conoce a Sandra Luz

Mi historia comenzó muy pronto. A los 12 años y 2 días tuve mi primer trabajo, en una fábrica de calzado en Sapiranga, al sur de Brasil. Por las mañanas trabajaba y por las noches iba a la escuela.

Desde pequeña siempre fui curiosa, inquieta y con muchas ganas de aprender. Aunque todavía no sabía exactamente hasta dónde quería llegar, tenía muy claro que quería construir mi propio camino.

Con el tiempo descubrí mi pasión por la peluquería. Me formé profesionalmente en el Senac y, al terminar mis estudios, abrí mi primera pequeña peluquería en casa de mis padres. Poco después fui creciendo y cambiando de espacio, hasta que un día entraron a robar y perdí todo lo que había construido con años de trabajo, esfuerzo e ilusión.

Fue un momento muy difícil. Cerré mi salón y durante un tiempo trabajé en el sector administrativo. Más tarde, una oportunidad profesional me llevó a São Paulo. Pero, aunque intenté seguir otro camino, nunca dejé de sentir que la peluquería era mi verdadera vocación.

Empezar de cero en Barcelona

“Empezar de cero nunca fue un motivo para rendirme.”

Después de algunos años en São Paulo, llegué a Barcelona.

Empezar de nuevo en otro país no fue fácil. No conocía la ciudad, no hablaba el idioma y no tenía trabajo. Comencé ofreciendo mis servicios de peluquería a domicilio y, poco a poco, fui construyendo una nueva vida profesional.

Fueron años de obstáculos, aprendizaje y muchos momentos de incertidumbre. Pero nunca olvidé a aquella Sandra que había empezado a trabajar a los 12 años llena de sueños.

Después de años en Barcelona, decidí volver a creer en mí y en mi profesión y abrir mi propio espacio.

Fue uno de los comienzos más importantes de mi vida.

Hoy miro atrás y entiendo que durante muchos años había dejado de lado el sueño de tener mi propia peluquería por el trauma de lo que había vivido. Volver a intentarlo significó recuperar algo más que un proyecto profesional: significó volver a confiar en mí misma.

Más de 30 años de experiencia

”No sabía hasta dónde quería llegar, pero siempre tuve claro que no quería dejar de avanzar.”

Hoy cuento con más de 30 años de experiencia profesional y sigo teniendo las mismas ganas de aprender que cuando empecé.

A lo largo de mi trayectoria he viajado y me he formado con profesionales que han sido referentes e inspiración para mí. Londres, São Paulo, Beirut y otros destinos forman parte de un camino de aprendizaje continuo.

Porque para mí, ser peluquera significa evolucionar constantemente.

No me conformo con hacer siempre lo mismo. Me gusta descubrir nuevas técnicas, conocer nuevas tendencias y seguir formándome para ofrecer a cada cliente un trabajo cada vez mejor.

Mi manera de entender la peluquería

Para mí, la peluquería es mucho más que un corte o un color.

Es escuchar. Es entender qué busca cada persona. Es cuidar los detalles y ofrecer un servicio personalizado.

Cuando una persona se sienta en mi silla, quiero que se sienta cómoda, escuchada y cuidada. Porque un cambio de imagen puede ser también un cambio en cómo nos sentimos.

Mi objetivo es que cada cliente salga de mi espacio no solo con un cabello que le guste, sino con más confianza, bienestar y ganas de verse y sentirse bien.

Sandra Luz

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